«Devolver la vista a los ciegos»: qué puede hacer realmente el implante Blindsight de Neuralink

Elon Musk anuncia que Neuralink implantará su dispositivo Blindsight en una primera persona ciega en los próximos meses. La promesa es espectacular y hoy circula sin contradicción en la prensa francófona. Este artículo no pretende ni aplaudirla ni demolerla: separa lo que está demostrado de lo que está anunciado y responde a la única pregunta que cuenta en consulta: ¿esto me concierne y debo esperar?

EL ANUNCIO

Lo que se ha anunciado y lo que es verificable

Neuralink desarrolla dos dispositivos distintos. Telepathy, el implante motor, permite a personas paralizadas manejar un ordenador con el pensamiento: hoy está implantado en un número limitado de pacientes, en el marco de estudios de viabilidad precoz. Blindsight es un proyecto diferente, destinado a restaurar una forma de percepción visual estimulando directamente la corteza visual. Es de Blindsight de lo que se habla cuando se dice «devolver la vista a los ciegos».

Conviene distinguir con cuidado tres elementos.

  • Lo que está documentado públicamente: Neuralink ha registrado siete protocolos en el registro público clinicaltrials.gov (PRIME en Estados Unidos, CAN-PRIME en Canadá, GB-PRIME en el Reino Unido, UAE-PRIME en los Emiratos Árabes Unidos con el identificador NCT06992596, VOICE y otros dos). Todos llevan la referencia de implante N1 y se refieren a la tetraplejia, la lesión medular cervical, la esclerosis lateral amiotrófica o el ictus de tronco encefálico. Ninguno lleva una indicación oftalmológica.
  • Lo que se apoya únicamente en la palabra de la empresa: la designación de la FDA como «dispositivo innovador» obtenida en septiembre de 2024. Este punto merece una precisión poco habitual: la FDA indica explícitamente que no hace públicas las designaciones concedidas antes de que se produzca una autorización de comercialización. No existe, por tanto, ningún registro oficial que permita verificar esta información de forma independiente. La fuente es Neuralink.
  • Lo que pertenece al terreno de la proyección: el calendario («una primera implantación dentro de seis a doce meses»), la promesa de una visión «superior a la visión natural», la percepción del infrarrojo. Ninguno de estos elementos se apoya en un resultado publicado.

«Dispositivo innovador» no significa «aprobado por la FDA»

Es la confusión más extendida, y la mayoría de los artículos en lengua francesa la reproducen tal cual. El programa Breakthrough Devices está definido por la ley estadounidense (21 U.S.C. §360e-3). Su objeto es acelerar los intercambios entre el fabricante y la agencia, y priorizar el examen del expediente. El texto contiene una cláusula explícita, en el apartado (g), que precisa que nada en esa sección modifica los criterios ni los estándares de evaluación de una solicitud de autorización.

El orden de magnitud es elocuente: según las cifras publicadas por la FDA a 31 de marzo de 2026, se han concedido 1284 designaciones de «dispositivo innovador», frente a 198 autorizaciones de comercialización obtenidas por la indicación designada, es decir, alrededor del 15 %. Una designación es un punto de partida, no una validación.

La cronología de los anuncios, fecha a fecha

En lugar de comentar los anuncios, lo más sencillo es ordenarlos y fecharlos. Cada línea remite a su fuente de origen. La lectura se hace por sí sola.

  1. 17 de septiembre de 2024 Neuralink — anuncio oficial, neuralink.com

    «We have received Breakthrough Device Designation from the FDA for Blindsight, for individuals with vision impairment.»

    Es el texto íntegro del anuncio. No menciona ningún ensayo clínico, ni ningún paciente, ni ningún calendario. La designación abre un canal de intercambio acelerado con la FDA: no autoriza nada.

  2. 27 de septiembre de 2024 IEEE Spectrum, Greg Uyeno — spectrum.ieee.org

    Diez días después, la revista del Institute of Electrical and Electronics Engineers —la principal sociedad científica mundial de ingeniería eléctrica, difícilmente sospechosa de tecnofobia— titula: «Neuralink’s Blindsight Implant Won’t Deliver Natural Sight». La reserva de los ingenieros es, por tanto, contemporánea del anuncio, no posterior.

  3. 31 de marzo de 2025 Elon Musk, reunión pública en Wisconsin — declaraciones recogidas por Newsweek, 31 de marzo de 2025

    «We’re hoping later this year to do our first device implant for a human, enabling someone who is completely blind to see. It will be low-res at first, so I want to set expectations accordingly.»

    «Esperamos realizar este año nuestra primera implantación en un ser humano, que permita ver a alguien completamente ciego. Al principio será de baja resolución, así que quiero ajustar las expectativas en consecuencia.»

    La reserva es del propio Musk, y rara vez se reproduce: low-res, «ajusto las expectativas». Es la segunda mitad de la frase la que desaparece en las reseñas de prensa.

  4. 28 de enero de 2026 Neuralink — balance de etapa «Two Years of Telepathy», neuralink.com

    La empresa publica su balance a dos años: 21 participantes implantados en el mundo, y el lanzamiento de un nuevo ensayo, VOICE, dedicado a la restitución del habla. Las indicaciones citadas son la lesión medular, la esclerosis lateral amiotrófica y el accidente vascular de tronco encefálico.

    Este documento no contiene ni la palabra «Blindsight», ni «visión», ni «corteza visual». Veintiún pacientes implantados, ninguno para la vista: la información procede de Neuralink, no de sus detractores. Es el elemento más elocuente de esta cronología.

  5. 17 de agosto de 2026 Registros públicos — clinicaltrials.gov, PubMed

    La primera implantación anunciada para «finales de año» en marzo de 2025 no ha tenido lugar. No hay ningún ensayo de Blindsight registrado en clinicaltrials.gov. No hay ninguna implantación confirmada. No se ha publicado ningún dato humano, de ningún dispositivo Neuralink, en una revista con revisión por pares, ni se ha depositado como preprint.

Nada en esta cronología dice que Blindsight no vaya a funcionar. Dice algo más limitado, y suficiente para la consulta: a día de hoy no existe ningún resultado que evaluar. Que un plazo anunciado se retrase es banal en investigación médica, y no constituye en sí una crítica. Lo que cambia la lectura es que, entretanto, ningún dato haya venido a documentarlo.

EL PRINCIPIO

Blindsight no repara el ojo: lo elude

Es el punto que la cobertura mediática escamotea con más frecuencia y es, sin embargo, el que determina a quién se dirige la tecnología. Para fabricar una percepción visual artificial se puede intervenir en tres niveles de la vía visual.

  • En la retina (implante subretiniano o epirretiniano). El implante sustituye a los fotorreceptores destruidos, pero se apoya en las células bipolares, las células ganglionares y el nervio óptico del paciente, que deben ser funcionales. Es el principio del implante PRIMA y, antes de él, del Argus II.
  • En el nervio óptico. Vía explorada, poco desarrollada en clínica.
  • En la corteza visual occipital. Se abandona por completo el ojo y el nervio óptico, y se estimula directamente el cerebro. Es el principio de Blindsight, y también el del dispositivo universitario ICVP desarrollado en Estados Unidos, o el de los trabajos españoles del equipo de la Universidad Miguel Hernández.

La consecuencia es directa. Un implante cortical está concebido para personas cuyos ojos o nervios ópticos ya no pueden transmitir nada: enucleación bilateral, atrofia óptica total, ciertos traumatismos. Para un paciente cuya retina está enferma pero cuyo nervio óptico funciona, no es la tecnología adecuada, y tampoco lo será mañana, porque no es una cuestión de madurez sino de diana anatómica.

LO QUE PRODUCE

¿Qué «ve» realmente una persona portadora de un implante cortical?

La respuesta se conoce desde hace mucho, y es más modesta de lo que la palabra «ver» deja imaginar. Un electrodo que estimula la corteza occipital produce un fosfeno: un punto luminoso, sin color estable ni contorno nítido, percibido en un lugar del campo visual que depende de la posición del electrodo.

Este fenómeno está descrito desde 1968. Brindley y Lewin implantaron una red de electrodos en el polo occipital de una paciente ciega de 52 años y describieron fosfenos estables, distinguibles entre sí en cuanto los electrodos estaban separados unos 2,4 mm. Ya señalaban un problema que sigue sin resolverse: los fosfenos se desplazan con los movimientos de los ojos, lo que no ocurre con una imagen real.

Si quiere hacerse una idea sensorial de lo que se trata, hemos dedicado un artículo a los fosfenos, esos destellos luminosos en el campo visual que muchos pacientes describen espontáneamente. Un implante cortical no produce otra cosa que eso, pero fosfenos ordenados, gobernados por una cámara.

El resultado humano más avanzado hasta hoy: una sola paciente, seis meses

En 2021, el equipo de Eduardo Fernández, en la Universidad Miguel Hernández de Elche, publicó en el Journal of Clinical Investigation el resultado más avanzado obtenido en humanos con una matriz intracortical. Hay que leer sus términos exactos: una sola participante, de 57 años, con ceguera completa, portadora de una matriz de 96 electrodos implantada en la corteza occipital durante seis meses y después explantada. Pudo identificar algunas letras y reconocer contornos de objetos sencillos. En esa publicación no se comunica ninguna agudeza visual.

Es una demostración de viabilidad notable. No es una restauración de la vista, y los autores no lo pretenden.

La pantalla de píxeles es una mala metáfora, y está demostrado

La intuición natural consiste en representarse los electrodos como los píxeles de una pantalla: cuantos más haya, más fina sería la imagen. Un equipo estadounidense puso a prueba esta hipótesis y publicó el resultado en Cell en 2020. Al encender los electrodos simultáneamente, como píxeles, el reconocimiento de formas es mediocre. Al encenderlos en secuencia, para «trazar» la forma sobre la superficie de la corteza como se escribiría con el dedo, los participantes, videntes y ciegos, reconocen las formas con precisión, hasta 86 formas por minuto en los participantes ciegos.

Este resultado tiene un alcance directo sobre la evaluación de Blindsight: la corteza visual no es una superficie de visualización, y el principio pixelado que destaca la comunicación de la empresa es precisamente el que este estudio pone en dificultad.

EL LÍMITE

Por qué añadir electrodos no bastará

El resultado más avanzado en número de canales procede de un estudio publicado en Science en 2020: una prótesis de 1024 electrodos implantada en las áreas V1 y V4, en el mono. Los animales reconocían de inmediato formas sencillas, movimientos, letras. Conviene subrayar dos reservas: son animales, y son monos videntes, entrenados, no una corteza privada de entrada visual durante décadas.

En cuanto a cuántos electrodos harían falta para una visión útil, la literatura ofrece referencias, pero no son comparables entre sí, y sumarlas produciría una cifra falsa. Cada resultado vale para su tarea y para su campo visual:

  • Los trabajos de simulación de Cha y colaboradores (1992) obtienen una agudeza del orden de 20/30 — alrededor de 6,5/10 — con 625 elementos, pero se trata de una extrapolación, en sujetos videntes, sobre un campo foveal de 1,7 grados, a través de una máscara perforada. Con la misma configuración, la lectura de un texto en desplazamiento alcanza unas 170 palabras por minuto.
  • Los trabajos ginebrinos de Sommerhalder y colaboradores (2004) consiguen la lectura de una página entera con unos 600 contactos, pero a 15 grados de excentricidad, tras dos meses de entrenamiento a razón de una hora diaria, y a una velocidad final de 14 a 28 palabras por minuto.

Sobre todo, una modelización publicada en 2024 en Scientific Reports, construida a partir del conjunto de los estudios disponibles de estimulación cortical humana, concluye que la calidad perceptiva de las prótesis corticales estará probablemente limitada por la organización neurofisiológica de la propia corteza visual, y no por restricciones de ingeniería. Dicho de otro modo: el número de electrodos no es el factor limitante que se imagina. Es el argumento más sólido que oponer a cualquier promesa basada únicamente en el recuento de canales.

EL PRECEDENTE

Lo que la historia del «ojo biónico» ha enseñado a los oftalmólogos

El Argus II fue el primer implante retiniano en obtener un marcado CE (2011) y después una autorización estadounidense (2013). Los resultados a cinco años, publicados en Ophthalmology en 2016, se refieren a 30 pacientes con retinosis pigmentaria terminal. Son instructivos, a condición de leerlos con precisión:

  • 24 de los 30 pacientes seguían disponiendo de un sistema funcional a los cinco años, y el criterio principal del estudio era la seguridad, no la agudeza.
  • En la prueba de agudeza mediante rejillas, el 38,1 % de los pacientes obtenía resultados significativamente mejores con el sistema encendido que con el sistema apagado a los cinco años. Para la localización de un cuadrado, el 80,9 %.
  • La agudeza más alta registrada nunca en el conjunto del programa es de 20/1260 — en un solo paciente, comunicado en 2012. No es una media. En notación francesa corresponde a alrededor de 1/60: la persona distingue a 20 pies lo que un ojo normal distingue a 1260 pies.
  • La «lectura de letras» comunicada en 2013 se refería a letras aisladas, en elección forzada, de un tamaño mínimo de 0,9 cm presentadas a 30 cm, el equivalente a una letra de un centímetro vista con el brazo extendido, en seis sujetos.

El comparador, aquí, no es «ver con normalidad»: es «no ver nada en absoluto». En ese marco, estos resultados tienen un valor real para los pacientes afectados.

La lección que cuenta no es médica, es industrial

Second Sight, el fabricante del Argus II, detuvo la producción del implante retiniano en 2019, estuvo a punto de desaparecer en 2020 y después se fusionó con otra sociedad cuya prioridad es un implante de administración de medicamentos. Según la investigación publicada por IEEE Spectrum en 2022, más de 350 personas ciegas en el mundo se encuentran portando un dispositivo que ya no recibe mantenimiento, sin actualización ni reparación posibles. Un sistema fuera de servicio dentro del ojo puede dificultar ciertas exploraciones de imagen, y su retirada no es ni banal ni gratuita.

El tema se ha convertido en objeto de estudio por derecho propio: una revisión sistemática publicada en 2024 en JAMA Network Open propone una definición consensuada del abandono de un dispositivo neurológico implantado. Es la pregunta que un paciente debería hacer antes que ninguna otra a propósito de un implante propuesto por una empresa privada: ¿quién mantendrá este dispositivo dentro de quince años?

A QUIÉN VA DIRIGIDO

Si está en seguimiento por una DMAE, una diabetes o un glaucoma, esta no es su tecnología

Es la frase que no se encuentra en ninguna parte de la cobertura francófona de Blindsight, y probablemente la más útil.

Un implante cortical va dirigido a personas cuya vía visual está totalmente interrumpida antes de llegar al cerebro. Ahora bien, en la inmensa mayoría de las situaciones que se ven en consulta de oftalmología:

  • Una DMAE, incluso avanzada, deja una visión periférica y un nervio óptico funcionales.
  • Una retinopatía diabética altera la retina de forma no homogénea, y una amplia parte de la vía visual sigue siendo utilizable.
  • Un glaucoma destruye progresivamente las fibras del nervio óptico, pero la afectación rara vez es total y, sobre todo, es evitable si se detecta a tiempo.
  • Una catarata, un desprendimiento de retina operado, una membrana epirretiniana: la vía visual está intacta o es reparable.

En todos estos casos, la pregunta no es «¿hay que esperar al implante?», sino «¿se está aplicando el tratamiento existente en el momento adecuado?». Son dos problemas sin relación entre sí.

El riesgo concreto: retrasar un tratamiento que funciona

Es el único punto de este artículo que atañe directamente a la asistencia. En retina, el tiempo no es neutro. La retina destruida no se regenera, y un tratamiento diferido no recupera lo que se ha perdido:

  • En una DMAE exudativa, las inyecciones intravítreas de anti-VEGF buscan estabilizar la enfermedad; su beneficio depende estrechamente de la precocidad y de la regularidad del tratamiento.
  • En una retinopatía diabética proliferante, la fotocoagulación panretiniana con láser tiene por objeto evitar las complicaciones hemorrágicas y el desprendimiento de retina traccional. El láser realizado a tiempo previene una pérdida que después sería irreversible.
  • Un desprendimiento de retina es una urgencia quirúrgica: el plazo de atención condiciona el resultado visual.

Ningún implante, cortical o retiniano, restaura hoy una visión comparable a la que permite conservar un tratamiento realizado a tiempo. Aplazar una inyección, un láser o una cirugía a la espera de una tecnología anunciada equivale a cambiar una visión real por una visión hipotética.

LO QUE SÍ AVANZA

Mientras tanto, en el terreno de la retina, algo se ha movido

La paradoja de esta actualidad es que un resultado realmente documentado ha pasado en gran medida inadvertido junto a los anuncios de Neuralink. El ensayo PRIMAvera, sobre un implante fotovoltaico subretiniano en pacientes con DMAE atrófica, se ha publicado en el New England Journal of Medicine.

  • 38 pacientes implantados, 32 evaluables a los doce meses.
  • El 81 % (26 de 32) presenta una ganancia de al menos 0,2 logMAR, es decir, 10 letras o más, en el criterio principal.
  • Ganancia media a los doce meses: 25,5 letras. Agudeza protésica media: 1,32 logMAR, es decir, alrededor de 20/417 — del orden de 1/20 en notación francesa.
  • La visión periférica natural permaneció sin cambios tras la implantación.
  • 26 acontecimientos adversos graves en 19 participantes, de los cuales el 81 % en los dos meses posoperatorios y el 95 % resueltos en dos meses. Se trata de un estudio abierto, de un solo brazo, sin enmascaramiento ni aleatorización.

Se imponen dos precauciones, y son importantes. Por una parte, los pacientes del ensayo PRIMA no son ciegos: presentan un escotoma central por DMAE atrófica y conservan su visión periférica. Confundir esa situación con la que persigue Blindsight sería un error de escala completo. Por otra parte, un estudio abierto de un solo brazo no permite las mismas conclusiones que un ensayo aleatorizado. Hemos detallado este asunto en un artículo específico: el implante PRIMA y lo que cambia en la DMAE.

También avanzan otras vías, en particular el trasplante de tejido retiniano. Ninguna está disponible en la práctica corriente en Francia a día de hoy.

CEGUERA CONGÉNITA

¿Y las personas ciegas de nacimiento?

Es la afirmación más frágil de cuantas circulan. Una corteza visual privada de entrada desde el nacimiento no permanece a la espera: está en parte reclutada por otras modalidades sensoriales. Un estudio publicado en Nature en 1996 mostró que la corteza visual primaria de las personas ciegas se activa durante la lectura del braille. El territorio no está disponible: está ocupado.

Con todo, la literatura no es unívoca, y hay que decirlo. Los trabajos del programa Project Prakash, en la India, muestran en pacientes operados tardíamente tras una ceguera de ocho a diecisiete años ganancias inesperadas de sensibilidad al contraste, independientes de la edad en el momento de la cirugía: subsiste una plasticidad sustancial. Pero esos mismos trabajos muestran también que, tras una restauración tardía, los indicios figurales estáticos siguen siendo en gran medida ineficaces para segmentar una imagen, y que la integración visual se apoya ante todo en el movimiento, con una mejoría que se extiende a lo largo de diez a dieciocho meses.

Una reserva importante debe acompañar todo esto: ninguno de estos estudios se refiere a una prótesis cortical. Se refieren a ojos reparados, con mayor frecuencia una catarata congénita operada, que alimentan una vía visual intacta. Trasladar sus conclusiones a Blindsight es una extrapolación, y debe presentarse como tal.

Qué conviene recordar

  • Blindsight es un proyecto de investigación serio, que se inscribe en una línea científica real y antigua. No es una impostura.
  • Tampoco es un tratamiento. A fecha de 17 de agosto de 2026, no se ha publicado ningún dato humano, no hay ningún ensayo visual registrado y no se ha concedido ninguna autorización.
  • Lo que un implante cortical produce, como máximo, es una percepción tosca de formas y de contrastes basada en fosfenos. La palabra «ver» no tiene aquí el sentido que se le atribuye espontáneamente.
  • Va dirigido a personas que han perdido el uso de ambos ojos y de los nervios ópticos, una situación que no se corresponde con la de los pacientes en seguimiento por una DMAE, una retinopatía diabética, un glaucoma o una catarata.
  • La pregunta que hay que hacerse hoy no es «¿cuándo llegará el chip?», sino «¿están al día mi seguimiento y mi tratamiento actuales?».

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Preguntas frecuentes

¿Puede Neuralink devolver realmente la vista a los ciegos?

Hoy por hoy, no. No se ha publicado ningún dato clínico de un implante Blindsight en humanos en una revista con revisión por pares, y ningún ensayo visual de Neuralink está registrado en el registro público clinicaltrials.gov. Lo que sí está demostrado, en otros equipos, es la producción de percepciones luminosas elementales que permiten identificar algunas letras y contornos de objetos, en una sola paciente, durante seis meses, en 2021.

¿Qué ve exactamente una persona portadora de un implante cortical?

Fosfenos: puntos luminosos sin color estable ni contorno nítido, cuya posición en el campo visual depende de la de los electrodos. Un implante no restituye una imagen, sino un patrón de puntos que el cerebro debe aprender a interpretar. Los fosfenos, además, se desplazan con los movimientos de los ojos, lo que sigue siendo un problema no resuelto.

¿Qué diferencia hay con el implante retiniano PRIMA?

Es fundamental. PRIMA es un implante subretiniano: sustituye a los fotorreceptores, pero utiliza la retina interna y el nervio óptico del paciente, que deben ser funcionales. Va dirigido a pacientes con DMAE atrófica, que no son ciegos y conservan una visión periférica. Blindsight es un implante cortical: elude por completo el ojo y el nervio óptico, y se dirige a personas en las que estos ya no transmiten nada. Los dos dispositivos no van dirigidos a los mismos pacientes.

¿Está Blindsight aprobado por la FDA?

No. Neuralink anunció en septiembre de 2024 haber obtenido la designación de «dispositivo innovador» (Breakthrough Device). Este estatus acelera los intercambios con la agencia y prioriza el examen de un futuro expediente, pero la ley estadounidense precisa explícitamente que no modifica ningún criterio de evaluación. Según los datos de la FDA actualizados a 31 de marzo de 2026, se han concedido 1284 designaciones frente a 198 autorizaciones de comercialización.

¿Puede esto tratar mi DMAE o mi retinopatía diabética?

No, y no es una cuestión de calendario. Un implante cortical está concebido para personas cuyos ojos y nervios ópticos ya no transmiten ninguna señal. En una DMAE o en una retinopatía diabética, la vía visual sigue siendo parcialmente funcional: son los tratamientos retinianos existentes, inyecciones intravítreas, láser, cirugía, los que están indicados, y su beneficio depende del momento en que se aplican.

¿Hay que esperar a esta tecnología antes de tratarse?

Esa actitud expone a una pérdida visual definitiva. La retina destruida no se regenera, y ningún implante disponible o anunciado restaura una visión comparable a la que permite conservar un tratamiento realizado a tiempo. Un tratamiento retiniano diferido no recupera lo que se ha perdido durante la espera.

¿Sigue existiendo el ojo biónico Argus II?

El dispositivo ya no se fabrica desde 2019 y su fabricante, Second Sight, cesó su actividad en este campo. Según una investigación publicada por IEEE Spectrum en 2022, más de 350 personas en el mundo llevan un implante que ha quedado obsoleto y sin mantenimiento. Es un precedente que todo paciente debería conocer antes de plantearse un implante propuesto por una empresa privada.

¿Cuándo estará disponible este tipo de implante en Francia?

No puede avanzarse ninguna fecha con seriedad. Ningún implante cortical visual dispone de una autorización de comercialización, ni en Europa ni en Estados Unidos, y los dispositivos universitarios más avanzados están en fase de viabilidad precoz, en unos pocos pacientes. La cuestión del reembolso no se plantea, por tanto, en este momento.

Fuentes

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  20. Uyeno G. Neuralink’s Blindsight implant won’t deliver natural sight. IEEE Spectrum. 27 de septiembre de 2024. Disponible en: spectrum.ieee.org
  21. Newsweek. Declaraciones de Elon Musk sobre Blindsight realizadas durante una reunión pública en Wisconsin. 31 de marzo de 2025.

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Aviso

Este artículo tiene una finalidad informativa. Una valoración oftalmológica personalizada sigue siendo imprescindible para cualquier decisión terapéutica.

Ningún implante visual cortical está disponible en Francia, ni en el marco de la asistencia habitual ni en el de un ensayo clínico abierto al reclutamiento en 2026. El Dr. Tourabaly no coloca implantes corticales ni prótesis retinianas, y este artículo no constituye en ningún caso una propuesta de intervención. Los resultados de los estudios citados valen para las poblaciones y las condiciones precisas descritas en cada publicación, y no son generalizables a otras situaciones clínicas. Las consultas tienen lugar en el consultorio de Cachan y en el consultorio de París 13; las intervenciones quirúrgicas se realizan en clínica.

Redactado y revisado por el Dr. Moïse Tourabaly, oftalmólogo cirujano refractivo — antiguo jefe de clínica (Hospital Nacional Quinze-Vingts).

Última actualización: 24 August 2026

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