Escasez de colirios: qué productos faltan en Francia, por qué y qué cambia para usted
El 23 de julio de 2026, la ANSM (la agencia francesa del medicamento) publicó la lista de los colirios con tensiones de suministro y pidió a los profesionales sanitarios que ahorraran las existencias disponibles. Hay once productos afectados, dos de ellos en situación de tensión muy elevada. La mayoría no son tratamientos que uno se ponga en casa: son las gotas que su oftalmólogo utiliza durante la exploración. Esto es lo que falta exactamente, por qué, y lo que puede cambiar concretamente en su próxima cita.
EL ANUNCIO
Lo que anunció la ANSM el 23 de julio de 2026
La agencia publicó una noticia titulada «Tensiones en colirios: prescribirlos bien para preservar las existencias disponibles». El mensaje es doble: por un lado, la lista nominal de los productos afectados; por otro, una petición explícita dirigida a prescriptores y farmacéuticos para racionar el uso de estos productos mientras la situación no vuelva a la normalidad.
La ANSM precisa que estas tensiones no son nuevas: «afectan a distintos colirios desde hace varios meses por motivos diversos» y se ven «hoy agravadas por las dificultades registradas en la planta de producción francesa de Excelvision». Dicho de otro modo, el incidente industrial no creó la escasez: hizo bascular una situación que ya era frágil.
Los dos colirios en tensión muy elevada
- Fluorescéine Faure 0,5 %, colirio en envase monodosis (fluoresceína).
- Mydriaticum 2 mg/0,4 mL, colirio en envase monodosis (tropicamida).
Los otros nueve productos en tensión
- Néosynéphrine 2,5 % Faure y Néosynéphrine 10 % Faure, monodosis (fenilefrina).
- Voltarenophta 0,1 % (0,3 mg/0,3 mL) monodosis y Voltarenophtabak 1 mg/mL (diclofenaco).
- Verkazia 1 mg/mL, colirio en emulsión (ciclosporina).
- Clorhidrato de oxibuprocaína Théa 1,6 mg/0,4 mL, monodosis.
- Tetracaína 1 % Théa, monodosis.
- Dexocol 1 mg/mL (dexametasona).
- Chibroxine 0,3 % (norfloxacino).
La agencia indica que está trabajando con los laboratorios implicados para normalizar la situación, «que pasa en particular por importaciones puestas en marcha a petición nuestra». No se anuncia ninguna fecha de vuelta a la normalidad.
LA CAUSA
Por qué faltan sobre todo las monodosis
Al leer la lista, hay un detalle que salta a la vista: de once productos, ocho son monodosis. La propia ANSM lo formula así: «estas tensiones afectan principalmente a los colirios monodosis». No es casualidad, y merece una explicación, porque el formato de un colirio no es un simple detalle de envasado.
Un frasco multidosis clásico contiene un conservante, casi siempre un amonio cuaternario, cuya función es impedir la contaminación bacteriana del líquido entre dos instilaciones. Ese conservante tiene un coste biológico: usado de forma repetida y prolongada, agrede el epitelio de la superficie ocular. Es un tema muy concreto en consulta, sobre todo en pacientes con tratamientos de larga duración o que ya padecen sequedad ocular. La respuesta de la industria fue la monodosis: una pipeta sellada, de un solo uso, que no necesita conservante porque se desecha después de emplearla.
Esa elegancia tiene un precio industrial. Llenar y sellar de forma estéril millones de micropipetas exige líneas de producción especializadas, poco numerosas y difícilmente intercambiables de una planta a otra. Cuando una de ellas se detiene, no existe capacidad de reserva inmediata, a diferencia de un frasco, cuya fabricación es mucho más común. Eso es lo que hace que la cadena del colirio monodosis sea especialmente vulnerable, y lo que explica que una sola planta con dificultades pueda vaciar un lineal entero.
La ANSM añade que estas dificultades se producen «en un contexto ya frágil a escala internacional para algunos medicamentos oftalmológicos». Conviene leer este anuncio como el síntoma local de un fenómeno más amplio, y no como un accidente aislado.
EN CONSULTA
Para qué sirven realmente estos colirios
Es el punto que la cobertura mediática de una escasez casi siempre pasa por alto: el gran público imagina tratamientos arrebatados a los pacientes, cuando la mayoría de los productos de esta lista son herramientas de exploración. No salen de la farmacia dentro de una bolsa: los instila el médico o el optometrista durante la consulta, y se tiran al minuto. Repasémoslos uno a uno.

La fluoresceína: hacer visible lo que no lo es
La fluoresceína es un colorante naranja fluorescente que posee una propiedad notable: no penetra en un epitelio corneal intacto. Solo se fija allí donde la capa superficial falta o está dañada. Bajo la luz azul de la lámpara de hendidura, una erosión, una úlcera o un arañazo invisibles a simple vista se dibujan entonces en verde intenso, con contornos nítidos y medibles.
Esta gota está, por tanto, en el centro del diagnóstico de una queratitis, de la valoración de un traumatismo de la córnea, de la búsqueda de un cuerpo extraño o de la prueba de Seidel, que comprueba la estanqueidad de una herida. También es indispensable para medir la presión intraocular mediante tonometría de aplanación, el método de referencia en el cribado del glaucoma, y para la adaptación de lentes de contacto rígidas, donde se observa la distribución de la película lagrimal bajo la lente. Sin fluoresceína, una parte de la semiología de la superficie ocular vuelve a ser invisible.
La tropicamida: abrir la ventana a la retina
El Mydriaticum contiene tropicamida, un midriático de corta duración. Instilado una o dos veces, dilata la pupila en unos veinte minutos y su efecto se disipa en unas horas. Esta dilatación no tiene nada de accesoria: a través de una pupila sin dilatar solo se ve una fracción del fondo de ojo. Hay que ampliarla para examinar la periferia retiniana y afirmar, por ejemplo, que no hay ningún desgarro.
Eso es lo que convierte a este producto en estratégico. El fondo de ojo con dilatación es la exploración sobre la que descansa el cribado anual de la retinopatía diabética, el estudio de un desprendimiento de retina ante una lluvia de moscas volantes, el seguimiento de la DMAE o el estudio preoperatorio antes de una cirugía. Una tensión de suministro de tropicamida no afecta, por tanto, a un nicho: afecta a la exploración oftalmológica de rutina.
La fenilefrina: dilatar más, de otra manera
La Néosynéphrine contiene fenilefrina, que consigue la dilatación por un mecanismo distinto al de la tropicamida: contrae el músculo dilatador del iris en lugar de relajar el esfínter. Ambas se asocian a menudo cuando se necesita una dilatación amplia, típicamente antes de una cirugía o en pacientes cuyo iris dilata mal, como los ojos muy pigmentados o los diabéticos de larga evolución.
Los anestésicos de contacto
La oxibuprocaína y la tetracaína anestesian la superficie del ojo en unos segundos, durante un tiempo del orden de diez minutos. Hacen soportables gestos que de otro modo serían imposibles: medir la presión intraocular por contacto, retirar un cuerpo extraño, apoyar una lente de exploración sobre la córnea o realizar un láser de retina.
Aquí hace falta una advertencia firme, porque salva córneas. Estos anestésicos no deben utilizarse nunca en automedicación. El uso repetido de un anestésico de contacto bloquea la cicatrización del epitelio y provoca una queratopatía que puede desembocar en una úlcera profunda, a veces definitiva. El alivio inmediato es real; la espiral que viene después, también. Un dolor ocular que persiste exige un diagnóstico, no una gota que lo borre.
Los tratamientos, esos sí, salen de la farmacia
Cuatro productos de la lista son la excepción y afectan directamente a pacientes en su domicilio. El diclofenaco (Voltarenophta, Voltarenophtabak) es un antiinflamatorio no esteroideo muy prescrito tras una cirugía de catarata, asociado a los corticoides, dentro del postoperatorio. La ciclosporina (Verkazia) está indicada en la queratoconjuntivitis vernal grave del niño, una forma de alergia ocular que no tiene nada de anecdótica y cuyo tratamiento se prolonga durante meses. La dexametasona (Dexocol) es un corticoide, y el norfloxacino (Chibroxine), un antibiótico.
Son esos cuatro los que realmente pueden hacer que un paciente salga de una farmacia sin su tratamiento. Y es también por ellos por lo que el reflejo que conviene adoptar cuenta más; vuelvo sobre ello más abajo.
EN LA PRÁCTICA
Lo que esto cambia para su cita
Seamos claros sobre el orden de magnitud: una tensión de suministro no es un desabastecimiento total. Las consultas y las clínicas disponen de existencias, las importaciones solicitadas por la ANSM empiezan a llegar y existen alternativas para varias moléculas. Lo más probable es que usted no note ninguna diferencia en su consulta.
Lo que la situación sí impone es una disciplina de uso. En mi ejercicio, eso se traduce en decisiones sencillas: no dilatar por principio cuando la exploración no lo exige, no instilar fluoresceína «por ver» cuando la anamnesis y la lámpara de hendidura bastan, no sistematizar un anestésico cuando una medida de presión sin contacto resuelve. Estas decisiones no degradan la calidad de la exploración: eliminan un consumo que no aportaba nada.
Hay un punto que conviene anticipar si usted tiene que conducir. Cuando la dilatación es necesaria, desenfoca la visión de cerca y deslumbra durante unas horas. Prevea no marcharse al volante inmediatamente y lleve gafas de sol. No tiene nada que ver con la escasez, pero es la pregunta que más se repite en cuanto la tropicamida entra en la conversación.
LAS INSTRUCCIONES
Las cuatro peticiones de la ANSM a los profesionales
La agencia formula cuatro instrucciones, que reproduzco tal cual porque su redacción es precisa:
- «Recurrir a los colirios únicamente en las situaciones en las que su uso sea indispensable y no pueda aplazarse».
- «Dar prioridad a las alternativas disponibles siempre que sea posible».
- «Limitar las prescripciones y las dispensaciones a las cantidades estrictamente necesarias».
- «Evitar la constitución de reservas de precaución».
La cuarta es la más interesante, porque describe un mecanismo que se observa en cada escasez de medicamentos. Cuando la información circula, cada cual busca asegurar su propia reserva: los pacientes piden una caja de más, las farmacias piden por encima de sus necesidades, los centros se hacen un colchón. Son comportamientos individualmente racionales y colectivamente destructivos: convierten una tensión manejable en un desabastecimiento real al concentrar la demanda en unas pocas semanas. Es exactamente por eso por lo que la ANSM se toma la molestia de escribirlo.
QUÉ HACER
Si su colirio no está disponible en la farmacia
El caso afecta sobre todo a los pacientes en tratamiento con diclofenaco, ciclosporina, dexametasona o norfloxacino. Esta es la pauta que conviene seguir, por orden.

- No interrumpa el tratamiento por su cuenta. Suspender un antiinflamatorio después de una cirugía de catarata, o un tratamiento de fondo de una alergia grave, no es neutro. El riesgo de la interrupción suele ser muy superior a la molestia de esperar unos días.
- Deje que el farmacéutico busque. Es quien sabe qué queda en la red, qué presentación distinta existe y qué importación ha llegado. La ANSM indica explícitamente que «para algunos medicamentos, ciertas alternativas o presentaciones distintas pueden permitir cubrir una parte de las necesidades de los pacientes».
- Llame al prescriptor si no se encuentra nada. En la mayoría de los casos existe una equivalencia terapéutica, pero corresponde a una decisión médica: la molécula de sustitución, su concentración y su pauta de instilación dependen de la indicación y del estado de su ojo.
- No compre colirios por internet fuera del circuito farmacéutico. Un colirio es un producto estéril que se deposita sobre un tejido sin defensa inmunitaria propia. La trazabilidad de la cadena de frío, de la esterilidad y de la composición no es un trámite administrativo.
- No reutilice una monodosis ya abierta ni comparta un frasco con un allegado. Una monodosis no lleva conservante: pasadas unas horas, se convierte en un caldo de cultivo.
Y si tiene en casa cajas sin usar, caducadas o que ya no necesita, llévelas a la farmacia en lugar de dejarlas dormir en un armario. En periodo de tensión, un tratamiento sin usar no es solo un residuo: es una dosis que le falta a otra persona.
FAQ
Preguntas frecuentes
¿Corre mi consulta de oftalmología el riesgo de ser anulada?
Nada lo hace pensar. La ANSM describe tensiones de suministro, no un desabastecimiento total, y anuncia importaciones puestas en marcha a petición suya. Las consultas disponen de existencias y adaptan su consumo. El escenario realista no es la anulación, sino una exploración algo más sobria: una dilatación o una instilación de colorante que se hace cuando aporta información, no por costumbre.
¿Qué colirios son los más afectados?
Dos productos están clasificados en tensión muy elevada: la Fluorescéine Faure 0,5 % en monodosis y el Mydriaticum 2 mg/0,4 mL, que contiene tropicamida. Otros nueve están en tensión: Néosynéphrine 2,5 % y 10 % Faure, Voltarenophta y Voltarenophtabak, Verkazia, oxibuprocaína Théa, Tetracaína 1 % Théa, Dexocol y Chibroxine.
¿Por qué se produce esta escasez de colirios?
Según la ANSM, las tensiones existen desde hace varios meses por motivos diversos y hoy se ven agravadas por las dificultades registradas en la planta de producción francesa de Excelvision. Afectan principalmente a los colirios monodosis, cuya fabricación depende de líneas de producción especializadas y poco numerosas, en un contexto internacional ya frágil para algunos medicamentos oftalmológicos.
Mi tratamiento no está en la farmacia: ¿qué debo hacer?
No lo interrumpa por su cuenta. Pida primero al farmacéutico que busque una presentación distinta o una alternativa disponible, algo que la ANSM señala como posible para algunos medicamentos. Si no se encuentra nada, contacte con el médico que le extendió la receta: la sustitución de una molécula depende de la indicación y no se improvisa en el mostrador.
¿Puedo comprar una reserva por adelantado, por precaución?
No, y es justamente una de las cuatro instrucciones de la ANSM, que pide evitar la constitución de reservas de precaución. El almacenamiento individual concentra la demanda en unas pocas semanas y convierte una tensión manejable en un desabastecimiento real para los pacientes que lo necesitan en ese mismo momento.
¿Hay algún riesgo en sustituir una monodosis por un frasco?
No es equivalente, pero tampoco es peligroso en la mayoría de las situaciones. La diferencia está en el conservante: el frasco multidosis lleva uno, la monodosis no. En un tratamiento breve, el impacto suele ser menor. En un tratamiento prolongado, o en un paciente que ya padece sequedad ocular o alergia al conservante, conviene comentar la elección con el prescriptor.
¿Cuánto tiempo va a durar esta situación?
La ANSM no anuncia ninguna fecha de vuelta a la normalidad. Indica que trabaja con los laboratorios implicados y que ha solicitado la puesta en marcha de importaciones. Las fichas de desabastecimiento publicadas producto por producto en su web son la fuente más actualizada para seguir la evolución.
Fuentes
- ANSM. Tensions en collyres : bien les prescrire pour préserver les stocks disponibles. Publicado el 23 de julio de 2026. ansm.sante.fr
- Baudouin C, Labbé A, Liang H, Pauly A, Brignole-Baudouin F. Preservatives in eyedrops: the good, the bad and the ugly. Prog Retin Eye Res. 2010;29(4):312-334. PMID: 20302969
- Yagci A, Bozkurt B, Egrilmez S, Palamar M, Ozturk BT, Pekel H. Topical anesthetic abuse keratopathy: a commonly overlooked health care problem. Cornea. 2011;30(5):571-575. PMID: 21598429
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- Dr. Moïse Tourabaly, oftalmólogo
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Aviso médico
Este artículo tiene una finalidad informativa. Una valoración oftalmológica personalizada sigue siendo imprescindible para cualquier decisión terapéutica.
Este artículo describe una situación de suministro a fecha de 23 de julio de 2026 y no constituye una prescripción ni un consejo de sustitución. No sustituye a una consulta médica. No interrumpa nunca un tratamiento ocular en curso sin la opinión del prescriptor y no utilice ningún colirio anestésico en automedicación. La información más actualizada sobre la disponibilidad de cada producto figura en las fichas de desabastecimiento publicadas por la ANSM.
Redactado y revisado por el Dr. Moïse Tourabaly, oftalmólogo cirujano refractivo — antiguo jefe de clínica (Hospital Nacional Quinze-Vingts).
Última actualización: 8 August 2026


