Anillos intracorneales o injerto de córnea: cómo se decide el tratamiento

Cuando las gafas y las lentillas ya no bastan para corregir un queratocono, hay dos opciones quirúrgicas que aparecen a menudo: los anillos intracorneales y el injerto de córnea. No son rivales, sino respuestas a situaciones distintas. Le explicamos cómo se toma esta decisión, paso a paso, y qué distingue estas dos intervenciones.

Respuesta directa: anillos o injerto, ¿cuándo elegir cada uno?

Para recordar. Los anillos intracorneales buscan regularizar una córnea todavía suficientemente transparente y gruesa, sobre todo para mejorar la tolerancia a las lentillas. El injerto de córnea se reserva para las formas más avanzadas, cuando la córnea está demasiado deformada u opacificada. La elección depende del estadio, del grosor, de la transparencia y de sus expectativas. Es una decisión compartida, tomada tras las exploraciones, caso por caso.

Cuando las lentillas ya no bastan

En el queratocono, las lentillas rígidas y sobre todo esclerales siguen siendo durante mucho tiempo la solución más eficaz para recuperar una visión nítida: compensan la irregularidad de la córnea mejor que las gafas. Pero llega un momento en que la adaptación ya no se sostiene.

Varias situaciones llevan a plantear una cirugía:

  • una intolerancia a las lentillas: dolores, enrojecimiento, imposibilidad de llevarlas suficiente tiempo durante el día;
  • una visión insuficiente a pesar de una adaptación cuidadosa, porque la córnea se ha vuelto demasiado irregular;
  • unas lentillas que ya no se mantienen en su sitio o que no se centran, sobre una córnea muy deformada;
  • una córnea que se opacifica, lo que enturbia la visión incluso con una corrección óptica perfecta.

El fracaso o la intolerancia de las lentillas no es un fracaso personal. Es simplemente la señal de que hay que reevaluar la situación y valorar las opciones quirúrgicas adaptadas al estadio.

Referencias

Anillos intracorneales o injerto: dos objetivos

Comparación interactiva: los anillos vuelven a regularizar la córnea (formas más leves, gesto reversible); el injerto sustituye la zona dañada (formas avanzadas o cicatriciales). La elección se decide caso por caso, tras la exploración.

Los anillos intracorneales: ¿en qué consisten?

Los anillos intracorneales son pequeños segmentos de material biocompatible, insertados en el espesor de la córnea. Su objetivo no es sustituir la córnea, sino regularizarla: al redistribuir las tensiones, tienden a aplanar la zona demasiado abombada y a hacer la superficie más regular.

Lo que los anillos pueden aportar, según la Sociedad Francesa de Oftalmología y la American Academy of Ophthalmology:

  • una córnea más regular y, por tanto, a veces una tolerancia mejorada a las lentillas, que vuelven a ser llevaderas;
  • en algunos casos, una mejoría de la visión con gafas o lentillas;
  • una intervención reversible: los anillos pueden, en principio, retirarse o reposicionarse.

Hay que ser claros sobre sus límites. Los anillos no corrigen por completo la visión y no detienen la enfermedad: no sustituyen ni las gafas, ni las lentillas, ni la vigilancia. Se proponen sobre todo cuando la córnea sigue siendo suficientemente transparente y gruesa, en queratoconos que no están en el estadio más avanzado.

El injerto de córnea: ¿para qué situaciones?

El injerto de córnea consiste en sustituir la córnea enferma, en su totalidad o en parte, por un injerto de córnea sana procedente de un donante. En el queratocono, se plantea para las formas avanzadas, cuando la córnea está demasiado deformada, demasiado fina u opacificada para que las demás soluciones sean eficaces.

¿Injerto lamelar o penetrante?

Existen dos grandes enfoques:

  • el injerto lamelar, que sustituye solo las capas superficiales y profundas de la córnea conservando la capa más interna del paciente. Es el enfoque a menudo preferido en el queratocono, porque esa capa interna suele estar sana;
  • el injerto penetrante, que sustituye todo el espesor de la córnea. Sigue estando indicado en ciertas situaciones, en particular cuando la córnea está muy opacificada.

La elección entre estas técnicas la hace el cirujano especializado, en función del estado preciso de la córnea. El injerto es una cirugía más compleja que los anillos, con una recuperación visual que se extiende a lo largo de muchos meses.

¿Cómo se decide el tratamiento?

No hay una respuesta automática. La decisión se basa en un análisis completo del ojo y en un diálogo con usted. Los elementos que se tienen en cuenta son:

  • el estadio del queratocono y su velocidad de evolución;
  • el grosor de la córnea, medido por paquimetría, que condiciona lo que es técnicamente posible;
  • la transparencia de la córnea: una córnea opacificada orienta más bien hacia el injerto;
  • su tolerancia a las lentillas y la visión alcanzada con ellas;
  • su edad, sus expectativas y su modo de vida.

En la práctica, se busca primero la solución menos invasiva que resuelva el problema. Los anillos pueden a veces diferir o evitar un injerto en algunos pacientes. Pero no son adecuados para todos: sobre una córnea muy avanzada u opacificada, el injerto se convierte en la solución más adaptada. Es esta lógica de decisión compartida, recomendada por las sociedades científicas, la que guía la elección.

¿Qué evolución y qué seguimiento?

La evolución difiere claramente según la intervención. Tras la colocación de anillos, la recuperación suele ser bastante rápida, pero hace falta un plazo antes de reevaluar la visión y readaptar eventuales lentillas. El uso de lentillas sigue siendo a menudo necesario después.

Tras un injerto de córnea, el recorrido es más largo:

  • la recuperación visual es progresiva y puede requerir numerosos meses;
  • un tratamiento local prolongado y un seguimiento estrecho son necesarios para vigilar el injerto;
  • unas gafas o lentillas siguen siendo a menudo útiles tras el injerto para optimizar la visión;
  • como en todo acto quirúrgico, existen riesgos que deben explicarse antes de la intervención.

En ambos casos, la regla de oro del queratocono sigue vigente: no frotarse los ojos y mantener una vigilancia regular. La cirugía trata una situación concreta, pero no exime del seguimiento.

El recorrido en la consulta

El estudio, el diagnóstico y la orientación se realizan en la consulta de Cachan: topografía, paquimetría, evaluación de la transparencia corneal y de su tolerancia a las lentillas. Es este estudio el que permite establecer la indicación y determinar si los anillos, el injerto o la continuación de la adaptación con lentillas son la opción más adecuada para su situación. El gesto quirúrgico, por su parte, se realiza en un centro especializado según el estadio y la técnica elegida.

FAQ

Preguntas frecuentes sobre los anillos y el injerto

¿Los anillos intracorneales son definitivos?

No, ese es uno de sus intereses. Los anillos son en principio reversibles: pueden retirarse o reposicionarse por el cirujano si es necesario. No sustituyen la córnea, buscan regularizarla. Tampoco detienen la enfermedad, que se sigue vigilando mediante topografía.

¿Cuánto tiempo dura un injerto de córnea?

Un injerto de córnea puede durar muchos años, y la duración depende de la técnica, del seguimiento y de su córnea. Los injertos lamelares, a menudo utilizados en el queratocono, tienen la ventaja de conservar una parte de la córnea original. Un seguimiento regular y prolongado sigue siendo indispensable para vigilar el injerto.

¿Veré bien tras un injerto de córnea?

La recuperación visual tras un injerto es progresiva y puede requerir varios meses. Muchos pacientes recuperan una visión útil, pero unas gafas o lentillas siguen siendo a menudo necesarias después para optimizar el resultado. El nivel de recuperación depende del estadio inicial, de la técnica y del seguimiento.

¿Pueden los anillos evitar un injerto?

En algunos pacientes, los anillos permiten regularizar suficientemente la córnea para recuperar una tolerancia a las lentillas y diferir, o incluso evitar, un injerto. No es sistemático: sobre una córnea muy avanzada u opacificada, no bastan. Solo el estudio completo permite saber si esta opción es adecuada para su situación.

¿Hay que seguir con las lentillas tras una cirugía?

Lo más frecuente es que sí. Ya sea tras unos anillos o un injerto, unas gafas o lentillas siguen siendo con frecuencia útiles para optimizar la visión. La cirugía mejora la situación de partida, pero no siempre sustituye una corrección óptica. La readaptación de las lentillas se realiza tras la cicatrización.

Fuentes

  1. Centre de Référence National Kératocône (Pr P. Fournié, Pr D. Touboul), filière SENSGENE — Protocole National de Diagnostic et de Soins (PNDS): Kératocône. Haute Autorité de Santé, novembre 2021. has-sante.fr/jcms/p_3301044/fr/keratocone
  2. American Academy of Ophthalmology (AAO) — Corneal Ectasia Preferred Practice Pattern®, 2023. aao.org/education/preferred-practice-pattern/corneal-ectasia-ppp-2023

Lea también

Estudio del queratocono y orientación quirúrgica en la consulta de Cachan · Tel. +33 1 45 47 08 11

En resumen

Anillos e injerto no se oponen: responden a estadios distintos del queratocono. Los anillos buscan regularizar una córnea todavía transparente y mejorar la tolerancia a las lentillas; el injerto se reserva para las formas avanzadas. La elección se hace tras un estudio completo, teniendo en cuenta el estadio, el grosor, la transparencia y sus expectativas. Es una decisión compartida, nunca fijada de antemano.

Este artículo tiene una finalidad informativa y pedagógica. No sustituye a una consulta médica. Solo una exploración por un oftalmólogo permite establecer un diagnóstico y proponer un manejo adaptado a su situación.

Redactado y revisado por el Dr. Moïse Tourabaly, oftalmólogo cirujano refractivo — antiguo jefe de clínica (Hospital Nacional Quinze-Vingts).

Última actualización: 4 September 2026

Publicaciones Similares